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The shibari experincie 2
EL PUENTE DE CUERDAS

20,00 19,00 IVA incluido

Construir un puente de cuerdas no es sencillo. Aprender los rudimentos del shibari es rápido, llegar a dominarlo puede llevar toda una vida. La recompensa es grande: comprobar cómo las cuerdas pueden ser un camino para llegar a un corazón ajeno.

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Sinopsis de The shibari experincie 2

“El shibari es la comunicación entre dos personas que utiliza la cuerda como medio… Una conexión entre dos corazones establecida mediante cuerdas”. Akechi Denki,

La palabra japonesa kokoro /[> se suele traducir como “corazón” en castellano… Pero como siempre ocurre con el idioma más sutil del mundo, esa traducción debe matizarse: no hace referencia al órgano sino al estado emocional y mental. El kokoro de una persona es su espíritu, su núcleo esencial, valdría decir su alma. También las artes, como la fotografía o el shibari, tienen su propio kokoro.

Tentesion lleva años retratando escenas de fetichismo y BDSM, de los más variados estilos y en mil localizaciones diferentes. Sin embargo, en sus últimos trabajos ha optado por una técnica casi minimalista, restringiendo algunos elementos para centrar la atención en lo esencial. En Tattooatados, por ejemplo, el encuadre repetido resaltaba el kokoro de una propuesta: una sinfonía de cuerdas y tatuaje. En esta Shibari Experience cada foto resulta particular de distancia y fondo… Un negro profundo como la noche, un cielo vacío y sin estrellas sobre el que las modelos vuelan ingrávidas. Esta negrura repetida crea una impresión onírica que refleja la sensación de abstracción y abandono habitual en modelos de shibari, una experiencia que en el S&M se conoce como subespacio.

Las modelos aparecen perdidas en su propio viaje interno provocado por las cuerdas; cada expresión facial y corporal, sea de dolor momentáneo o de placer contenido, refleja parte de su kokoro. Y por supuesto, no están solas en este viaje. Aunque solo aparezca explícitamente de vez en cuando, el atador es una presencia constante en todas y cada una de las fotografías: cada atadura, independientemente de su nivel de complejidad, refleja parte del kokoro de su atador. ¿Y cuál es, en conjunto, el kokoro de esta serie mágica de fotografías, qué imagen viene a la mente al pasar concentradamente las páginas del libro, qué símbolo podría representarlo? Yo veo un puente. Un puente colgante que cruza el abismo que separa los corazones humanos. Un puente de cuerdas que permite establecer una comunicación extraña y directa, aunque sea solamente durante los pocos minutos de una sesión de shibari.

Y aquí podría acabar este prólogo, pero querría hacer algún otro comentario. En los meses que ha durado la Experience han pasado ante la cámara muchos atadores de gran calidad: no voy a nombrarlos todos porque mientras escribo aún se están sumando más. Pero es de justicia destacar el tour de forcé de Alberto NoShibari, que ha cargado sobre sus hombros la parte del león de este proyecto desplegando una energía inagotable y atando sin pausa modelo tras modelo. Por usar una expresión japonesa, ha sido un —(ikki toussen), un ejército de un solo hombre. Resulta fascinante comprobar cómo su estilo se ha ¡do depurando a través de un proceso de simplificación y transformación que desemboca en atados nuevos y originales. La “ley de las 10.000 horas” de Malcolm Gladwell sostiene informalmente que una de las claves del éxito es dedicar horas y horas a practicar un propósito fijo: así le ocurrió a los Beatles cuando tocaban ocho horas por noche en Hamburgo, antes de hacerse famosos, y así habrá servido esta Experience para dar un empujón a los atadores y modelos que han formado parte del proyecto. Para bastantes modelos esta ha sido su primera experiencia con el shibari, y me consta que la gran mayoría se ha llevado un buen recuerdo y ha aprendido muchas cosas sobre el arte de la cuerda. Y aquí debo hacer otra aclaración importante: he hablado de “las” modelos y “los” atadores al ser esta la combinación de géneros más abundante en la Experience, pero el aumento constante del número de mujeres atadoras y el número cada vez mayor de modelos de shibari masculinos aseguran más variedad en el futuro.

Construir un puente de cuerdas no es sencillo. Aprender los rudimentos del shibari es rápido, llegar a dominarlo puede llevar toda una vida. Pero la recompensa es grande: comprobar cómo las cuerdas pueden ser un camino (no el único, desde luego, pero sí uno de los más directos) para llegar a un corazón ajeno.

Josep Camós Lapidario

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Editorial Bellaterra

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